El traje de baño ha sufrido una gran evolución a lo largo del tiempo, del vestido de baño de seis piezas del siglo XIX, pasando por el bikini de los años cuarenta...
Hasta el monokini reivindicador de los setenta, hasta el más audaz y provocativo de los de hoy día. El traje de baño nos permite hacernos una idea exacta sobre la figura de la persona que lo viste.
Durante la segunda mitad del siglo XIX, los bañistas frecuentaban incluso las zonas más desérticas. En estas zonas se vestían o desvestían como mejor podían, hasta que se edificaban las ya mencionadas cabinas.
Las bañistas de Renoir preferían el río.
Estas primitivas cabinas fueron evolucionando con el paso del tiempo, en cabañas y luego chalets, que a su vez llevaban a la creación de villas y de colonias y urbanizaciones.
Las antiguas cabinas estaban pensadas para preservarse de miradas, para mantener la decencia y para facilitar el acceso al mar a los enfermos en tratamiento. Los bañistas, empezaron a desear una verdadera cabaña, o una cabina que construir sobre un terreno propio.
Los deportes, reclaman una mayor higiene, simplifican considerablemente el vestido de los años veinte. Paul Poiret, suprime del guardarropa femenino el corsé y el vestuario contemporáneo de la época se encamina hacia un proceso de desnudo.
En el año 1927 el bañador de playa entra definitivamente en las costumbres, para la siesta en la arena caliente el pijama conviene menos que el corto culotte ( braga ) sobrepasando el jumper ( especie de pull largo ) en lana tricotada o seda. Se utiliza también el vestido sin mangas, que deja de ese modo que el cuerpo se dore bajo el sol.
El primero, Jean Patou, imaginó una mujer con elegancia deportiva y con un porte flexible, utilizando como motivos decorativos sus iniciales bordadas en los maillots.
Poco antes de 1927, la modista Elsa Schiaparelli se distingue de sus contemporáneos por la creación de sweaters y vestidos de baño. En ese mismo periodo, marcas conocidas especializadas en el traje de baño intensifican las búsquedas de técnicas. Entre ellas Carl Jantzen se diferencia muy particularmente.
Todos los modistos habían adoptado el jersey tubular para los nuevos bañadores, mientras que el americano Janzten se distingue entre ellos por un hallazgo que tiende a reducir el pero del agua retenida en el bañador. Pone a punto en los años veinte una maya de una elasticidad incomparable, permitiendo al bañador ajustarse al cuerpo sin hacer un pliegue y sin deformaciones con el uso.
En el año 1919 se usaba una cofia de baño generalmente de tafetán y guarnecida de cintas negras, otros prefieren el turbante que durante todo el decenio servirá en todas las fiestas tanto en la ciudad como en la playa.
En tafetán azul se enrolla en un envuelto informal alrededor de la cabeza, y en seda imprimada e impermeabilizada se transforma en un accesorio muy atractivo.
A partir del año 1925 aparecen gorros mejor adaptados para las actividades acuáticas, y derivados de los que usan los nadadores con una pequeña cinta que para bajo el mentón.
Estos dos accesorios de bellos colores e imprimaciones constituyen una novedad en las playas hasta el año 1930 el pañuelo se usaba de mil diferentes formas, protegiendo la cabellera contra los golpes del sol.
Los echarpes de playa son tan largos que uno de los faldones puede alcanzar el bajo del vestido, envolviéndolo suavemente. El otro pañuelo podía estar anudado alrededor del cuello.
Durante el 1930 los echarpes eran estampados y también los trajes de baño, siendo este ultimo una auténtica novedad en las playas para los bañistas.
Hasta los años veinte el ideal femenino estaba enteramente orientado a la palidez, signo de fragilidad.
Los accesorios indispensables del guardarropa femenino lo confirman: sombrillas, guantes, capucha y velo mantenían un tono diáfano protegiendo a la dama de los rayos solares.
La mujer empolva su cuerpo y blanquea sus manos, siendo solo las mujeres de pueblo las que mostraban un bronceado poco honorable.
En 1913 Chanel inventa la moda sport para los bañistas, comenzando así la coquetería, para imponer al año siguiente su moda de baño abriendo una tienda en Deauville.
Chanel realizó un vestuario para el ballet ruso que le valió para adaptar los maillots a los trajes de baño para playa, encontrando también oposición con los pantalones a ¼ del muslo y una camiseta de igual género siendo ya una vestimenta deportiva identificativa con la moda de Chanel.
El 5 de julio se celebra en todo el mundo como Día del Bikini. Esa prenda minúscula fue presentada por primera vez bajo el nombre de “bikini” al público de París el 5 de julio de 1946, hace 65 años. El efecto que produjo fue comparable con la explosión de una bomba atómica.
Esta moda fue llevada a cabo gracias a la industrialización, es decir, a la aparición del ferrocarril, medio de transporte utilizado por las altas clases para desplazarse hasta las playas.
Los primeros trajes de baño siguieron el mismo diseño que los trajes de calle, es decir, unos trajes complicados y a los cuales les sobraba bastante tela, lo cual los hacía un poco incómodos a la hora de moverse entre arena y olas. Se tiene conocimiento de un traje de baño de color verde, con forma de vestido y con flotadores en los hombros, este traje, del año 1810, pertenecía a una dama de alta alcurnia.
La reina Hortensia, en el año 1812, lucía el primer traje moderno de baño en ese verano, anteriormente había llevado un traje de baño de tafetán. El nuevo traje estaba hecho con punto y era de color chocolate, bajo una túnica de manga larga que cubría una camisa bordada, llevaba un pantalón a la turca, ceñido a los tobillos, y en el pelo una carlota inspirada en el gorro de dormir.
En el siglo XVIII, toda muchacha que iba a bañarse al mar llevaba una camisa sin escote que cubría tanto sus piernas, hasta los pies, como los brazos. En el siglo XIX, a la mujer le permitieron ser más activa. Ya podía llevar una camisa no tan larga como traje de baño.
El bañador de aquella época representaba en sí un corpiño de percal y un pantalón. También se ponía un gorro de goma blanda.
El traje de baño masculino se fabricaba de un género de punto tupido. Parecía a la ropa de atletas o de artistas de circo (manga corta, escote redondo, pantalón de género de punto casi hasta la rodilla).
Hoy día, el bikini es el bañador más popular, lo tiene toda mujer. La supermodelo Naomi Campbell, la actriz Jennifer López y la cantante Shakira gustan mucho lucir su bikini.
El mundo de la moda de baño es algo cambiable, cada año aparecen nuevos modelos y modas que hacen la silueta más esbelta, las figuras se estilizan, dejan zonas al descubierto, juegan con la sensualidad, los tonos de piel y del traje de baño... poco a poco los tabúes de antaño han ido desapareciendo y prácticamente todo es válido a la hora de vestir o desvestir el cuerpo para tomar el sol.





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