Fue precisamente por su velocidad que casi abandona el hockey para dedicarse al atletismo, mientras cursaba en el colegio La Salle de Florida. Pero entre todas las actividades en las que la anotó su mamá Gabriela “para bajar las energías”, Carla se inclinó por el hockey. “Elegí este deporte porque me gusta ser parte de un equipo. La solidaridad, el compañerismo y la unión son valores que incorporás en un grupo. Desde que estoy en la Selección de hockey, aprendí a ceder, algo que me sirvió, en general, hasta en la convivencia con mi novio”, comenta entre risas. Desde hace cuatro años, Carla vive con Jorge Lombi (39), su ex entrenador en el club Ciudad de Buenos Aires, con quien empezó su relación mientras jugaba en España. Acompañada de su pareja, y después de cinco años de ser la figura del Club de Campo Villa de Madrid, Carla decidió volver a la Argentina para prepararse con las Leonas de cara a los Juegos Olímpicos 2012 que se disputarán en Londres.
Instalada en su departamento de Núñez, al que acaba de mudarse luego de perder la final de la Champions Trophy frente a Holanda 3 a 2 por penales, confesó: “Volví al país para cumplir mi sueño y el de todo deportista: ganar el oro en los Juegos Olímpicos”.




–¿Qué extrañabas de la Argentina en esos cinco años fuera del país?


-Además de a mis afectos y a mis amigos, que es lo que más me costó dejar en Buenos Aires, extrañé muchísimo no poder comer un buen asado en familia los domingos.


–¿Por qué decidiste irte a España?


–Me tentó la experiencia de vivir en otro país y jugar en un equipo extranjero. Tenía 22 años cuando me fui y me abrió mucho la cabeza. Fue también una manera de elegir el hockey como mi sustento de vida, porque cobraba un sueldo por ser jugadora y en Argentina no podía hacerlo porque el deporte es amateur. Por suerte, ahora que tenemos más apoyo en el país, las Leonas podemos dedicarnos al hockey por tiempo completo y vivir de eso. Cuando sos parte de la Selección, es difícil estudiar o trabajar, porque no te da el tiempo.


–¿Ya sabés a qué vas a dedicarte cuando te retires del hockey?


–Antes de irme a Madrid, hice un año de Kinesiología en la Universidad del Salvador y quise continuar en España, pero no pude. Nunca abandoné el proyecto de hacer una carrera universitaria, sólo lo postergué. Sé que cuando se termine este sueño de ser una Leona, de algo tengo que vivir.


–¿Seguirías los pasos de modelo de Lucha o estás más cerca de Noel Barrionuevo, que dijo que cuando se retire quiere bailar por un sueño?


–No me tienta ninguna de las dos cosas. Tengo un perfil muy bajo y no me atrae lo mediático. No me gusta la exposición y, además, no soy realmente buena bailando.