La mayoría de los hombres tiene mucho por descubrir sobre su propio placer. Muchos de ellos se niegan a probar cualquier práctica anal pensando que ello pone en entredicho su masculinidad. La realidad es que la tendencia sexual de cada persona no tiene nada que ver con si incluye o no esta parte de su anatomía en sus relaciones sexuales.
La estimulación del punto P proporciona sensaciones orgásmicas tan potentes que, una vez descubierto, tu chico se preguntará por qué no lo ha probado antes. Aquí tienes toda la información para convertirte en la mejor maestra.


El punto P de los hombres es parte de su glándula prostática, capaz de proporcionar intensas sensaciones de placer.
El tejido prostático queda justo detrás de la pared del ano. Si introduces un dedo y acaricias las doce en punto, estarás acariciando su próstata.

Esta glándula tiene el tamaño de una castaña y su función es crear unas células que protegen y nutren a los espermatozoides dentro del líquido seminal.

Lo interesante de este punto es que posee numerosas terminaciones nerviosas que responden muy bien a los estímulos nerviosos.

Para convencerle, dile que es como tener un botón del placer que sería una pena no utilizar.

No os preocupéis cuando comencéis con la estimulación de este punto: puede que al principio la erección decaiga…

No pasa nada, es una reacción psicológica frente a lo que para algunos hombres representa esta práctica sexual. Ciertos tabúes pueden permanecer agazapados aunque pienses que estás ante un hombre sin prejuicios sexuales. Es posible que a ti al principio también te resulte algo extraño introducir el ano en vuestros juegos sexuales.

Tened paciencia, en poco tiempo os resultará una práctica más y conseguiréis romper las barreras psicológicas que tanto perjudican a una sexualidad libre y natural.